CUANDO HAY UNA PÉRDIDA DE VISIÓN REPENTINA.

Es un síntoma delicado, si no desaparece en un tiempo prudente, o si se tiene enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial o problemas del corazón, es muy importante que sea tratada de manera urgente (en pocas horas).

Es un síntomas que en todos los casos es una urgencia médica que se tiene que valorar de inmediato y en un hospital.

Existen dos grupos de causas que pueden producir una pérdida de visión unilateral (en un ojo) y que además es de manera súbita.

Tiempo para ser revisado este problema.

Lo más conveniente es que sea antes de que pasen seis horas. Una mala posición al dormir (por lo regular ocurre al dormir boca abajo) en estos casos el nervio óptico queda presionado o una migraña muy fuerte pueden estar afectando el ojo y pueden hacer que se vea mal de repente.

Esto también puede ser muchas veces por un problema de salud que se encuentra afectado a todo el organismo, como una diabetes, una hipertensión no controlada o un problema de corazón.

Si se percibe que de repente, no se ve bien, es muy importante no retrasar la visita al médico. Una visión que es anómala duradera se tiene que tratar antes de que pasen seis horas desde su comienzo.

Si se ha cerrado una vena o arteria.

Esto es como si el ojo sufriera un infarto. Esto quiere decir, que uno de los conductos que transporta la sangre a la estructura ocular se encuentra obstruida, y que impide el paso de la sangre.

Puede ocasionar que esto ocurra en una arteria, la pérdida de visión es brusca y no se siente dolor, sin embargo, es considerada una de los problemas más serios porque, también en esos casos las personas sufren de hipertensión, diabetes o alguna valvulopatía.

Este problema tiende a darse con mayor frecuencia en los varones que en la mujeres, pero en cualquier situación se recomienda que sea tratado en una o dos horas a más tardar para evitar que se atrofie o se altere el nervio óptico y que se pueda recuperar la visión.

Se administran fármacos oportunamente, una vez estando en urgencias, el paciente tiene que permanecer acostado boca arriba y tendrá que recibir masajes oculares intermitentes para restablecer el flujo de sangre a la zona.

Que sea en una vena.

En esta situación, la afectación es igual para ambos sexos que son mayores de 50 años, esto se complica cuando se tiene problemas de enfermedades como la hipertensión, diabetes, o valvulopatía.

Sufrir la enfermedad conocida como Lupus o tomar por mucho tiempo diuréticos de igual manera pueden ser candidatos a que se produzca esa interrupción en el flujo de sangre hacia el ojo.

Por lo general, la mitad los pacientes que sufren de un problemas de estos tienden a recuperarse de manera espontánea al término de unos meses.

Si se padece de miopía alta o se han operado de cataratas.

Entre las personas diabéticas se puede generar una hemorragia en alguna cavidad del ojo. En muchos casos, también aparecen «moscas volantes» y un velo amarronado o rojizo.

Inflamación.

La inflamación en algunas de las capas profundas aparecen en ocasiones en la primera semana después de ser operado, por una presión excesiva dentro del ojo o un glaucoma agudo de ángulo cerrado, pueden ser los causantes de la pérdida de la visión. Siempre se presenta con dolor.

Desprendimiento de retina.

Esto se da en un solo ojo y es una complicación que en ocasiones es producida entre personas con una miopía muy alta. También existen las «moscas volantes», destellos y un velo.

Esclerosis múltiple.

Veamos, el nervio óptico se encarga de recoger toda la información que la retina presenta y forma un haz para distribuir esos «datos recabados» hasta la zona cerebral que es el encargado de la visión que se encuentra en la zona occipital.

Sin embargo en ocasiones llega a inflamarse con el cual se da una neuritis óptica y, pese a que tal vez no puede tener una causa en concreto, se ha relacionado por lo general en personas jóvenes que padecen esclerosis múltiple.

Neuritis óptica: hinchazón, inflamación que daña el nervio óptico.

Ictus no real.

Si en alguna zona neuronal que se encuentra relacionada con la visión no adquiere la suficiente sangre, se puede producir la pérdida de visión que normalmente dura hasta una hora, cuando es por una accidente isquémico transitorio.

Esta pérdida de visión se diferencia de un ictus real porque la pérdida de visión es temporal y en unos diez minutos se ha recuperado de manera espontánea. El ictus real puede durar hasta 24 horas.

Sin embargo, quienes lo padecen, sin duda pueden tener mayor predisposición a sufrir un verdadero ictus. El tratarlo es sumamente indispensable y urgente.

Isquémico transitorio: Es cuando se detiene el flujo de sangre a una parte del cerebro por un breve lapso de tiempo, suele tener síntomas similares a un accidente cardiovascular que dura de 1 a 2 horas. Es necesario darle tratamiento de inmediato, ya que se corre el riesgo de que se dé un verdadero accidente cardiovascular; es necesario tomarlo como una advertencia.

Tumor.

Cuando se desarrolla un tumor en la hipófisis, en el área del cerebro que se encuentra situada por detrás de las estructuras del ojo, también pueden afectar la visión y generar la dificultad para ver. De ocurrir esto y se tiene un tumor, también viene acompañado por la salida de leche por el pecho, sin importar el sexo. Por consiguiente si se tienen ambos síntomas es urgente consultar un médico especialista.

En conclusión: Una pérdida de visión, siempre es por algún problema mayor y se necesita acudir de inmediato a un especialista (sin demoras).