Consejos para Acoger a Tus Invitado en un Fin de Semana

Compromiso

Obligaciones hacia la persona invitada a pasar el fin de semana, recuerda por primer punto que debemos conocer muy bien a nuestro huésped, pues así será más sencillo anticiparnos a sus deseos y hacer que su experiencia sea lo más placentera posible. Ante todo, tener dispuesto un portaequipajes o algo que los sustituya bien, ya que un ambiente ordenado contribuye a una mejor estancia.

Si se trata de un hombre, poner colgadores grandes de madera, y no esos diminutos de alambre que arrugan toda la ropa, además es importante que las perchas tengan buen acolchado para cuidar las prendas más delicadas. Los libros o cosas que el huésped esté acostumbrado a ver pueden añadir un toque personal a su habitación.

También ver que las luces se encuentren bien en cada rincón, checa que cierren correctamente las cortinas, persianas, ventanas, ya que la privacidad es fundamental. Hay muchas personas que no pueden dormir si entra una chispita de luz, por lo que además será buena idea colocar unos antifaces desechables en la mesita de noche, así como un cesto para basura, navajas de afeitar, papel higiénico y, por supuesto, agua embotellada o una jarra con agua para beber en la noche, porque mantenerse hidratado es esencial, especialmente si se han disfrutado de comidas un poco saladas durante la visita.

Si se trata de una mujer, por supuesto que le agradarán algunas atenciones. En el tocador, algunos algodones, algunos utensilios para maquillaje, loción para las manos en invierno y crema para el sol en verano, demostrarán nuestra prevención y amabilidad, creando un ambiente acogedor y cuidado donde pueda sentirse a gusto.

Además, es importante considerar la inclusión de fragancias suaves en el espacio, como un difusor con aceites esenciales que aporten calma y frescura. Comprobar si hay suficientes toallas, papel higiénico y jabón es esencial. También sería ideal preparar un pequeño gesto, como una nota de bienvenida, que muestre el aprecio y la atención a los detalles. Y por supuesto, la limpieza en todas partes es fundamental, ya que un entorno ordenado y pulcro no solo refleja respeto hacia la visita, sino que también contribuye a su bienestar general.

Cómo deben llegar

Antes de que lleguen nuestros invitados, siempre se debe prevenirlos de la clase de ropa que van a necesitar y de los deportes y diversiones que se tendrán proyectados, para que puedan prepararse adecuadamente y disfrutar al máximo de su estancia. Si en nuestra casa se vive conforme a alguna costumbre particular, como horas específicas para las comidas o actividades, advertirles de ello con antelación es fundamental para evitar sorpresas.

Si pueden obrar con entera libertad y desean que cada uno baje a desayunar cuando le parezca, es importante comunicarlo claramente, así todo mundo sabrá que pueden hacer y cómo deben arreglarse sin sentirse presionados. No es correcto dejar, por ejemplo: un matrimonio en una alcoba, hambrientos, olfateando el aroma del desayuno y preguntándose si deberán esperar a que los llamen o si les subirán una bandeja y por qué todo se ha quedado tan silencioso; este tipo de situaciones puede generar incomodidad e incluso tensiones innecesarias, cuando lo que queremos es que todos se sientan cómodos y bienvenidos. Una buena comunicación previa no solo ayuda a mantener la armonía, sino que también crea un ambiente relajado donde los invitados pueden disfrutar sin preocupaciones.

Las comidas pueden ser tipo campestre, o en el jardín donde todo el mundo se divertirá ayudándolos con las preparaciones y disfrutando del entorno natural. Estos momentos se vuelven aún más especiales cuando se reúnen amigos y familiares, compartiendo risas y anécdotas alrededor de la mesa.

Hasta en las ciudades se ha desarrollado ahora la fiebre de la vida al aire libre, bien sean en el campo, la montaña o la playa, donde las personas buscan escapar de la rutina diaria. La tendencia de tener picnics o asados se ha vuelto parte de la cultura urbana, fomentando un estilo de vida más saludable y conectado con la naturaleza. La combinación de buena comida, compañía y un ambiente agradable son ideales para divertirse sanamente.

Un pequeño consejo

Un consejo para disfrutar de nuestras reuniones es: tratar de hacer tanto la vida de los que nos rodean como la nuestra en lo más grata posible. Una vez que hayan llegado los huéspedes, no cavilar en lo que debiste haber hecho; antes bien, plantear las cosas primero en una linda lista e irlas borrando una vez realizadas, pero no solo de la lista sino de tu mente para concentrarse así en lo más importante: nuestra familia, nosotras y nuestros invitados.

Mantener una actitud positiva y abierta generará un ambiente lleno de alegría y camaradería. Los detalles, como las flores frescas en el cuarto de huéspedes, las comidas especiales que siempre sorprenden, o incluso las actividades personalizadas que se alinean con los intereses de todos, son atenciones que nacen espontáneamente de nuestro deseo de complacer. Asimismo, una pequeña charla o el simple hecho de compartir momentos divertidos contribuirá a un ambiente más relajado y divertido.

En eso no puedo ayudarles. Solo debo recordarles que a todos nos agrada mucho ver que se ocupan de nosotros en cualquier momento, y esta atención genuina es la clave para hacer que cada reunión sea memorable y especial.

Las presentaciones

Este es un capítulo muy importante ya que refleja tu educación y la de los tuyos, así que pon mucha atención. Para recibir bien a los invitados o simplemente visitantes, deberás mostrarte con la mayor naturalidad, como si se les conociera de toda la vida, sin alterar un ápice de nuestra personalidad.

Esto implica no solo un esfuerzo por parte de uno mismo, sino también un entendimiento profundo de que cada interacción social es una oportunidad para enriquecer nuestras relaciones. Esto para muchos puede resultar muy difícil al principio, pero pronto se acostumbrarán a obrar de este modo con un poco de voluntad y práctica constante.

Las personas que, para dar una fiesta de cumpleaños, o por cualquier otro motivo, o al invitar a una amiga a pasar el fin de semana, tienen que someterse a una completa transformación, esto de ninguna manera es correcto; la esencia de cada uno debe permanecer intacta, permitiendo que los demás nos conozcan tal y como somos. Hay que comportarse con toda sencillez, pero con cierto sentido de responsabilidad, pues el objetivo principal es crear un entorno confortable, fomentando así una convivencia armónica y un disfrute genuino en cada encuentro social.

A la mayoría de las personas nos causa un verdadero pánico y estrés las presentaciones. ¿Por qué son tan antipáticas? Nunca lo he podido comprender, pero desde luego todos o la mayoría tenemos ese problema, incluso hasta se llegaba a olvidar los nombres, lo que puede resultar embarazoso, puede ser porque no conocemos bien los protocolos o los nervios nos traicionas, etcétera.

Este temor es tan común que parece estar inscrito en nuestra naturaleza. Es importante aprender a perder el miedo a ese indeseado momento; debemos pensar que es el único modo por el cual dos personas pueden llegar a conocerse, entablar una conversación y establecer relaciones significativas. Al final, esas interacciones pueden abrir puertas a nuevas oportunidades y conexiones, haciendo que valga la pena enfrentar nuestras inseguridades y superar los nervios que a menudo nos detienen.

Para que se asimile mucho mejor la aparente dificultad de las presentaciones y lo que implican, es fundamental entender que estas situaciones no solo requieren preparación, sino que también involucra una serie de habilidades y protocolos que se deben seguir rigurosamente, por lo que se expondrán algunos ejemplos prácticos que ilustran estos conceptos. Los protocolos que se siguen en las presentaciones son muy importantes, ya que son parte integral de tu educación; algunos nos parecerán complicados al principio, y eso es completamente normal, pero es mucho más complicado tener que enfrentarse a estas situaciones sin saber cómo actuar, sin la confianza necesaria ni las herramientas adecuadas. Por lo tanto, familiarizarse con estas reglas y prácticas no solo mejora nuestra capacidad para comunicar ideas efectivamente, sino que también nos ayuda a desarrollar una mayor autoconfianza, lo que, a la larga, resulta en presentaciones más impactantes y memorables.

Presentación entre iguales si nos encontramos a un grupo de amistades y vas acompañada de alguien que no conocen, es fundamental no tratar a tu acompañante como si fuera un estorbo. Lo que se debe hacer es saludar con un cálido «Hola, ¿cómo están?» y, seguidamente, sin dar tiempo para que alguien inicie una conversación, en ese momento, presentar a tu acompañante. Esta acción no solo muestra respeto hacia la persona que te acompaña, sino que también es una excelente oportunidad para integrar a todos en la conversación.

Es seguro que, por la rapidez del momento, pueda ser difícil que recuerde el nombre de todos, pero esto no debe ser un obstáculo; en lugar de eso, puedes mencionar un detalle breve sobre tu acompañante que lo haga memorable, como una anécdota o un interés común. Así, te aseguras de que tu acompañante se sienta incluido, lo que ayudará a empezar esa atmósfera de confianza y camaradería que a todos nos gusta experimentar.

Ahora se presenta otro ejemplo: cuando se le da una fiesta en honor a tu invitada, tener en cuenta que hay que estar arregladas esperando las primeras llamadas del timbre. Nada es más sencillo que ir presentando a nuestra invitada a cada amigo a medida que van llegando; Hola Luis me alegra que hayas podido venir, te presento a mi prima. Será más sencillo que si ya se encuentran todos dentro y son varias personas.

Como se puede observar, el único objeto de las presentaciones es evitar que una persona desconocida para uno de los presentes se aburra; quede en un aislamiento que nosotras podemos evitar, esto ayuda a que no se sienta tan sola y se cohíba. Para lograr esto, es fundamental crear un ambiente acogedor y participativo donde todos puedan interactuar. Que todo cuanto está en nuestro entorno sirva para distraerla, para darle confianza en sí misma y en los demás, fomentando así una atmósfera de calidez. A través de dinámicas o juegos que involucren a todos los presentes, podemos ayudar a romper el hielo y permitir que cada uno se sienta parte de un grupo más grande. De esta forma, no solo brindamos apoyo a la persona nueva, sino que también enriquecemos la experiencia de socialización del resto, creando vínculos más fuertes entre todos.

Otro caso para presentar a alguien es por ejemplo cuando se trata de una mujer y un hombre, por lo que debemos recordar que siempre el inferior se presenta al superior. En este caso, se presenta primero al hombre y posteriormente a la mujer, ya que a esta última se le tiene una mayor consideración dentro de ciertos contextos sociales. Sin embargo, es importante tener en cuenta que este orden puede variar dependiendo del entorno cultural y de las normas de etiqueta vigentes en cada situación.

En muchas ocasiones, el contexto también influye en cómo se deben hacer las presentaciones; por ejemplo, en un ámbito laboral donde ambos ocupan roles importantes, es posible que se opte por presentar a la persona que tiene un cargo más alto, independientemente de su género. Por lo tanto, la atención a estas sutilezas no solo refuerza el respeto, sino que también contribuye a promover un ambiente más inclusivo y equitativo, donde todos se sientan valorados.

Por último, la presentación entre personas de distinta edad o condición, ya hemos hablado de que cuando se trata de personas de nuestra edad, no debemos preocuparnos de pensar quién debe ser presentado a quién; son iguales y la primacía entre dos seres iguales, aparte de la que impone el sexo, no existe. Sin embargo, cuando en la presentación se incluyen personas mayores, debemos tener muy presente que la edad tiene una gran importancia y merece todo nuestro respeto. Este aspecto no es solo cuestión de funcionalidad social; se trata de reconocer la sabiduría y las experiencias que aquellas personas han acumulado a lo largo de su vida.

Es una sencilla cuestión de educación que tiene raíces profundas en los valores de la vida en comunidad. Por esa razón, se tiene que presentar a nuestros amigos de la misma edad a las personas mayores y no al revés, ya que este gesto muestra deferencia y reconocimiento hacia la trayectoria vital de la otra persona.

Además, si al momento de las presentaciones el más joven se encuentra sentado, lo primero que hará es levantarse y permanecer en esta posición hasta que la persona mayor le indique, bien de palabra o bien por una leve inclinación, que puede tomar asiento. Este comportamiento refleja no solo cortesía, sino también una comprensión de la dinámica intergeneracional, resaltando la importancia de fomentar un ambiente respetuoso donde las diferencias de edad se convierten en un puente para el aprendizaje y la convivencia enriquecedora. Lo mejor es decir una frase ¿Cómo está usted? y no decir nunca esa frase tan gastada y vulgar que realmente no tiene sentido como «Encantada».

Ya se ha mencionado, por un lado, los jóvenes se presentan a los de más edad y que, por otro lado, los caballeros a las damas; esta dinámica refleja un respeto hacia la experiencia y el tiempo vivido por quienes son mayores. Sin embargo, cuando se trata de presentar a un hombre mayor y a una mujer joven, la presentación normalmente sigue un protocolo específico: se debe presentar al hombre mayor a la mujer joven y viceversa, resaltando la cortesía y las buenas costumbres en las interacciones sociales. Por ejemplo, podríamos decir: «Elisa, te presento a mi padre y «Padre, te presento a Elisa Martínez. Esta forma de presentar a las personas no solo establece quién es quién en la conversación, sino que también crea una conexión inicial que puede ser el comienzo de una conversación enriquecedora.

El apretón de manos

El apretón de manos es también muy importante, ya que simboliza un vínculo de confianza y respeto entre las personas que se encuentran. En Europa, particularmente en los países meridionales, se abusa un tanto de este requisito en la presentación, convirtiéndolo en un gesto casi ceremonial en diversas ocasiones sociales y profesionales. Hay muchas tradiciones asociadas con este saludo, como el contacto visual y la firmeza del apretón, que se consideran esenciales para transmitir la adecuación de la interacción. Sin embargo, hay mucha gente que critica este hecho y pone por ejemplo a los americanos, que apenas emplean esta clase de saludo, prefiriendo en su lugar gestos más informales como un simple saludo verbal o un ligero asentimiento, lo que a menudo se malinterpreta como falta de cortesía en el contexto europeo.

Al dar la mano, sea cual fuere el lugar y la ocasión, se debería tener presente la regla básica de que la dama ofrece su mano al caballero y el superior al inferior. Esta costumbre, que ha trascendido el tiempo y las culturas, refleja un sentido de respeto y consideración que debe tenerse en cuenta en cada interacción social. Está, por lo tanto, mal visto que una jovencita de diecisiete años ofrezca su mano a una señora de edad, o el empleado a su jefe, ya que estas acciones pueden interpretarse como una falta de reverencia hacia el estatus del otro. La dinámica del apretón de manos no solo es un saludo, sino también un símbolo de jerarquía y educación. Por ello, es esencial ser conscientes de estas normas de etiqueta, que, aunque pueden parecer arcaicas, continúan siendo relevantes en muchas situaciones sociales y profesionales.

Jamás debemos rechazar una mano que se tienda para saludarnos, aunque veas en ello una falta de cortesía. Obrar en estos casos con tacto y no cometer nosotras una falta voluntaria cuando el que lo hizo la tendió por ignorancia o por excesiva efusividad.

Cuando tengas que saludar a varias personas a la vez, es importante hacerlo con calma y procurando no entrelazar los brazos, ya que esto puede transmitir una sensación de tensión o incomodidad. Un ejemplo de esto sería una situación en la que nos encontramos de repente con dos parejas en un evento social; en tal caso, sería más adecuado y cortes saludar primero a las mujeres, dándole a cada una de ellas una sonrisa amable y un gesto de cabeza, seguido por los hombres, quienes pueden intercambiar un apretón de manos o un ligero abrazo, dependiendo del nivel de confianza. Posteriormente, las damas pueden dirigirse a los caballeros. Esto no solo es un signo de buenos modales, sino que también ayuda a establecer conexiones sociales más sólidas desde el principio.

El apretón de manos refleja en cierto modo la personalidad. Muchas personas, sobre todo del sexo masculino, revelan un temperamento escasamente viril al dar la mano con tanta blandura, lo que puede causar una impresión de debilidad o falta de confianza en sí mismos. Otros se limitan a entregar las puntas de los dedos, un gesto que puede interpretarse como desprecio o desinterés hacia la interacción social. Ambas formas de saludo son de pésima educación, ya que los modales en la presentación son fundamentales en la construcción de relaciones interpersonales, así como el extremo opuesto de dar unas grandes sacudidas que hacen tambalearse a la persona saludada, lo que puede resultar incómodo y poco profesional.

El apretón de manos debe ser firme y expresivo, pero no brutal, transmitiendo seguridad y respeto al interlocutor. Un saludo adecuado puede abrir muchas puertas y dejar una impresión duradera, mientras que un apretón de manos deficiente puede cerrar oportunidades valiosas.

Entre estos tres términos expuestos hay una infinidad de matices que demuestran las más bellas cualidades de la persona que saluda -simpatía, admiración, educación, alegría, contento, o, por el contrario, apatía, desgana, indiferencia, aburrimiento o nostalgia-, según sea la fuerza, la viveza, la suavidad, presión y roce de los dedos. El saludo es, en esencia, un reflejo de nuestras emociones y actitudes ante la vida y las personas que nos rodean.

Por otro lado, es importante mirar con suavidad y alegría a quien se saluda, pues el lenguaje no verbal juega un papel crucial en la transmisión de nuestras intenciones. Si, por el contrario, nos encontramos trabajando o haciendo la limpieza de la casa y las manos no se encuentran en ese momento como desearíamos, no tengan reparo en decir llana y sencillamente: -Excusarme que no le de la mano-. Es más cómodo decir esta sencilla frase que limpiárselas precariamente en el delantal o en cualquier lugar que se tenga para el aseo, pues el respeto y la honestidad en la comunicación son siempre preferibles. De esta manera, no solo se mantendrá la dignidad personal, sino que también se evitará cualquier malentendido, permitiendo un ambiente de cordialidad y comprensión entre quienes interactúan. Al final, lo que realmente importa es el gesto y la intención detrás del saludo, que siempre debe ser genuino y considerado.

No olvidar…

  • El más joven es siempre presentado al de mayor edad; el caballero a la dama; el inferior al superior. En una frase, de menor a mayor.
  • Al saludar a una persona, ya sea de palabra o mediante un simple movimiento de cabeza, y con más motivo todavía si se le tiende la mano, es preciso seguir una regla inversa que en la presentación: es decir, en estos casos es la dama quien da la mano al caballero y el superior al inferior.
  • Cada uno de los invitados tienen un nombre. Jamás emplear pronombres -ese- o -aquel-. Es de muy mal gusto, aun cuando entre los interlocutores exista gran confianza, omitir el nombre de quien se está hablando.
  • La expresión -señorita- o -señor- añadida durante la conversación pueden suavizar situaciones que, de otro modo, resultarían violentas y hasta ofensivas.
  • Muchas personas juzgan a las demás personas por el apretón de manos que efectúan al saludar. ¿Cómo es el nuestro? Apretar las manos con expresión firme, pero no violenta, dando la impresión de que nos alegramos al ver o al recibir a nuestro interlocutor, lo mismo que al despedirlo. Cuando se tenga que presentar a alguien, pronunciar bien su nombre de modo que la persona a quien se lo presenta puede recordarlo; si al mismo tiempo se añade algún otro detalle, no sólo facilitará el recuerdo, sino que se dará un tema de conversación del que ambos pueden salir airosos.

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Cómo Ser una Perfecta Anfitriona en Reuniones

Cuando nos preparamos para tener invitados, por lo regular la anfitriona siempre es ya una mujer con figura y perspectivas nuevas donde se siente capaz de recibir invitados y con aplomo y segura de sí para salir al mundo que la rodea; tiene todo bajo control y tanto su presencia como su hogar se encuentran en óptimas condiciones. Su forma de vestir refleja su confianza, eligiendo atuendos que le permiten sentirse cómoda pero a la vez elegante, creando una atmósfera cálida y acogedora. Mientras organiza cada detalle, desde la disposición de los asientos hasta la elección de la música de fondo, demuestra su habilidad para anticipar las necesidades de sus invitados, asegurando que todos se sientan valorados y bienvenidos. Además, su tableta de aperitivos y bebidas es una obra maestra de la presentación, cuidando cada elemento como si fuera una expresión artística. En este entorno, no solo se convierte en la perfecta anfitriona, sino que también establece un espacio donde las conversaciones fluyen y los lazos se fortalecen, haciendo que la reunión sea memorable para todos los presentes.

En primer lugar, cuando decimos que se -invita cordialmente- se debe sentir sinceramente y realmente cordiales, lo que implica que nuestra actitud debe ser cálida y acogedora. Por supuesto, es fundamental que disfrutemos del momento, riendo y compartiendo anécdotas que fortalezcan los lazos que nos unen. De esta manera, al pasarlo bien y crear un ambiente agradable, también le estaremos brindando a los demás la oportunidad de disfrutar y sentirse cómodos en nuestra compañía, fomentando así una experiencia memorable que todos recordarán con aprecio y admiración.

No es correcto pensar que se trata de un deber y que son invitados a los que debemos atender por fuerza, sino que sencillamente se hace por divertirse, porque nos agradan las personas y conocer nuevas caras, lo que enriquece nuestras vidas y nos permite experimentar diferentes perspectivas. También disfrutamos de las ya conocidas, aquellas personas queridas que traen consigo memorias compartidas y risas, así como la oportunidad de conocer nuevas ideas que pueden desafiarnos a pensar de manera diferente. Cada encuentro se convierte en una oportunidad para afirmar viejas amistades y convertir esa conexión en algo inolvidable, creando momentos que perduran en el tiempo y nos unen aún más en el tejido de nuestras vidas. La interacción social no es solo una formalidad, es una celebración de la diversidad humana y la genuina curiosidad por el mundo que nos rodea.

Preparar nuestros planes.

Como todo en la vida, una reunión también debe planearse; no importa que sea un té o que el protagonista sea una champaña, todo debe estar perfectamente planeado. Lo primero a tomar en cuenta será: ¿Qué clase de fiesta o reunión se dará? Esta decisión es fundamental, ya que influirá en el ambiente general y en el tipo de interacción que se generará entre los asistentes. Considera el propósito de la reunión, si es una celebración, una reunión de trabajo o un encuentro social. Todo esto irá acorde con el tipo de personas que se pretenda reunir: deben ser personas con intereses comunes o, por el contrario, con opiniones contradictorias que enriquezcan el diálogo. Sería ideal elegir un tema central que pueda interesar a todos los invitados, facilitando un intercambio de ideas y promoviendo conexiones significativas. Una vez elegida la clase de reunión, se pueden coordinar otros aspectos como la decoración, la música y las actividades que se realizarán, asegurando así que cada detalle esté en sintonía con la experiencia que se desea crear.

Una vez elegida las personas a quienes se pretenda invitar, se tendrá que elegir la escena y reunir todos los elementos necesarios, así para que puedan ser de utilidad. Es importante considerar la estética y funcionalidad de cada detalle, desde la decoración hasta los utensilios que se utilizarán. Cuando se trata de una reunión, por ejemplo, familiar, se deberá crear un ambiente acogedor que invite a la conversación y a los recuerdos compartidos, utilizando luces suaves y música de fondo que armonice con la ocasión. Ofrecer una comida original y en su punto es clave para dejar una buena impresión; platos muy calientes, cuando de eso se trata, deben servirse directamente del fogón, mientras que aquellos muy fríos, como helados, deben ser presentados de manera atractiva para resaltar su frescura. Además, es fundamental que la comida sea en abundancia, sin que llegue a ser abrumadora o excesiva, de modo que cada invitado se sienta satisfecho y bien atendido, disfrutando plenamente de la experiencia gastronómica y social que se ha creado. La sencillez y naturalidad son esenciales, las personas deben divertirse, así como la anfitriona e intervenir en la marcha de los acontecimientos.

Un simple ejemplo es si va a ser una fiesta donde solo se ofrecerán refrescos, un tentempié. Procurar que haya bebidas para todos los gustos: jerez, cocktails, zumos de frutas, etcétera. Además de estas opciones, es recomendable incluir algunas alternativas sin alcohol que sean refrescantes y divertidas, como agua con gas saborizada, limonadas caseras o batidos de frutas. También se puede considerar la incorporación de hielo y decoraciones interesantes en las bebidas, como frutas frescas o hierbas aromáticas, para hacerlas más atractivas y estimular la presentación. Esto no sólo mejora la experiencia de los invitados, sino que también añade un toque festivo y creativo a la celebración.

Una casa impecable.

Todos o la mayoría de las personas, sabemos que la limpieza es fundamental en cualquier lugar y momento y de hecho hemos hablado mucho de esto; todo debe ser escrupuloso y digno de admirarse.

Un hogar que se encuentra reluciente, en orden y literalmente resplandeciente, bruñida como si fuera de bronce con las superficies brillantes que los objetos se reflejen en ellas, ofreciendo una sensación de serenidad. Cada rincón está cuidadosamente arreglado, y el aroma fresco de la limpieza inunda el aire, haciendo que cada visitante sienta la calidez del lugar.

Si se cuenta con una chimenea, será un gusto verla encendida, ya que brinda un ambiente cálido y acogedor en los días fríos; si no es así, se pueden emplear velas de diferentes tamaños y formas, que difunden una luz suave y romántica la cual hace que las habitaciones sean agradables y acogedoras, perfectas para una reunión con amigos o una tranquila noche de lectura. En cuanto a las flores, coloca cuantas más se puedan, eligiendo entre una variada paleta de colores y fragancias que alegren y perfumen el espacio; también se pueden poner hojas de limonero, magnolia y ramas de arándano, que aportan un toque natural y fresco. Esas hojas grandes y oscuras, bien distribuidas en un jarrón o directamente sobre la mesa, prestan gran relieve a una habitación, ayudando a crear un contraste interesante con los demás elementos decorativos y poniéndolas a la vista para que sean el centro de atención.

Una casa muy limpia es una forma de decir lo que tú representas, desde baño, toallas, pisos, cortinas, muebles, paredes, vidrios, en fin, todo absolutamente todo tiene que estar impecable y bien acomodado. La limpieza no solo es una cuestión estética, sino también un reflejo de tu personalidad y tu dedicación al entorno en el que vives. Un espacio ordenado promueve la tranquilidad y el bienestar, mientras que el desorden puede generar estrés y ansiedad. Debes tomar en cuenta que todo es una extensión de ti, y cada elemento en tu hogar cuenta una historia sobre quién eres. Por lo tanto, dedicar tiempo y esfuerzo a mantener la limpieza y el orden en tu casa es una inversión en tu calidad de vida y una muestra de respeto hacia ti mismo y hacia los demás.

Los invitados.

Es un arte recibir invitados, desde detalles hasta protocolos, y uno de ellos es, cuando lleguen debe de parecer como si fuese el momento más feliz de tu vida. Cada aspecto cuenta, desde la calidez de tu saludo hasta la disposición del espacio que los rodea. Recuerda que tu casa debe ser un lugar agradable a tu huésped y para ello el introducirlos a la habitación es crucial; ésta deberá estar bien iluminada y templada de forma agradable, creando una atmósfera acogedora que invite a la conversación. Considera agregar elementos como fragancias suaves, música de fondo y una cuidada decoración que refleje tu estilo personal, todo ello contribuye a que tus invitados se sientan valorados y cómodos, lo que hará que su experiencia sea memorable y, sin duda, anhelarán regresar.

En todo momento se deberá hacerlos sentir cómodos y bienvenidos ofreciendo un vino o una bebida de su agrado, también es una linda costumbre realizar halagos delicados como ¡¡Te vez más guapa que nunca!! etcétera. Cuando se tiene un invitado no es educado interrumpir, siempre escucha con atención. Cando se tiene un invitado de honor procurar que todos tengan la ocasión de hablar con ella o él.

Disponer un lugar en específico donde se puedan colocar las pertenencias de los invitados es fundamental para mantener la organización y el orden durante el evento; además, es crucial que las chicas deben estar separadas de los chicos, no solo por razones de privacidad, sino también para fomentar un ambiente más cómodo en el que todos se sientan a gusto. Este espacio designado puede incluir estanterías o cubículos que faciliten el acceso a los objetos personales y aseguren que se mantengan en un área segura, evitando así cualquier posible inconveniente que pueda surgir por la mezcla de pertenencias de diferentes grupos.

Ponte muy guapa.

Ha llegado el momento de que vayas a vestirte. Debes tomar en cuenta que tienes que tener muy buen tiempo para arreglarte y poner especial atención en cada detalle de tu persona como tomar un buen baño sin prisas y que sirva de descanso; si no, una ducha. Ponerse un vestido llamativo y femenino, perfumarte con una esencia más delicada y calzar unos zapatos elegantes y cómodos. El maquillaje que esté de acuerdo a la ocasión y eso requiere de tiempo.

Fiesta con buffet.

Cuando se da una fiesta con buffet existen varios puntos a tener en cuenta y una de ellas es tener en cuenta que se trata de una comida de tenedor y que existen ciertas reglas definidas para su buena realización.

En caso de que se lo cocinen ustedes mismas, hacerlo con tiempo lo que es de suma importancia, si se carecen de elementos tan necesarios para recibir con lujo, será instalar a las personas ya sea sentadas o de pie, con algo de comer a su alcance.

Regla 1.- No servir nunca nada que no pueda cortarse cómodamente con el tenedor. Así pues, ni filetes, ni chuletas, ni siquiera asados, a no ser que estén extremadamente tiernos y cortados como obleas. Esto nos lleva a pensar en los fiambres y no estarán nada mal, sobre todo si tenemos que preocuparnos por el gasto. Los embutidos y las carnes frías son opciones versátiles que pueden ser presentadas de diversas maneras, como en tablas para compartir, añadiendo también diversos quesos y encurtidos que complementen su sabor. El pollo asado, frío y trinchado, es fácil de comer sin ayuda del cuchillo, permitiendo que los comensales lo disfruten en cualquier momento del día, ya sea en un almuerzo informal o como parte de un picnic. Al considerar estas opciones, estamos garantizando una experiencia culinaria placentera y accesible para todos los invitados, donde el disfrute de la comida es lo más importante.

Regla 2.– No sirvas nada que gotee o rezume (un sólido que pase por sus poros gotas de algún líquido), ya sean salsas demasiado ligeras o ensaladas excesivamente sazonadas, ya que resulta poco grato de contemplar y menos aún de llevar a la boca. Para tomar de pie, resultan muy adecuados los macarrones, pero bien escurridos.

Regla 3.- Cuando no hay meseros o mayordomo que venga a anunciar que la mesa se encuentra servida, resulta en ocasiones difícil conseguir que los invitados entretenidos con los aperitivos empiecen a comer. Un buen puente para pasar de lo uno a lo otro es una taza de consomé o caldo claro hirviendo en el invierno y frío como el hielo en verano. Si se sirve directamente de una jarra colocada en una mesa del buffet, sin cucharas, galletas ni complicaciones, inducirás a los invitados a acercarse a la jarrita, mientras el caldo esté aún frío o caliente.

Regla 4.- La cuestión de los utensilios es de suma importancia, por lo que uno de los primeros puntos será el colocar platos grandes, poco pesados y con bordes anchos; nada de porcelana gruesa y plana, ya que esta puede ser poco práctica y propensa a romperse en un ambiente festivo. Es recomendable optar por alternativas de melamina o plástico resistente, que además son fáciles de limpiar. Los tenedores y cucharas tienen que ser prácticos y sencillos; como esos cubiertos baratos, de mango plástico y colores alegres, los cuales resultan muy adecuados para estas reuniones, aportando un toque divertido y desenfadado a la mesa. Las servilletas deben ser grandes y preferiblemente de un material que absorba bien, como el algodón, para asegurar que cualquier mancha puede ser atendida con facilidad. También, los vasos bajos y sólidos son esenciales, ya que ofrecen estabilidad y son menos propensos a volcarse; que ni se les ocurra lucir aquellas tacitas de porcelana, herencia de la familia, pues en este tipo de eventos es mejor priorizar la funcionalidad y la comodidad sobre la tradición, para que todos los asistentes se sientan a gusto y disfruten de la experiencia sin preocupaciones.

Regla 5.– Alimentar a nuestros invitados de un modo agradable, no armes un batiburrillo gastronómico que pueda confundir sus paladares. En lugar de ofrecer una multitud de opciones, un par de platos fuertes servidos con abundancia son mucho más satisfactorios y memorables que una variedad asombrosa de excentricidades que a menudo terminan sin ser apreciadas. Es importante que cada plato tenga un enfoque claro y una presentación cuidada para resaltar su mejor faceta. Recuerda que todo debe ser abundante, bien preparado y condimentado, utilizando siempre ingredientes de la más alta calidad que puedas encontrar, ya que esto no solo refleja el esfuerzo que pones en la comida, sino también el cariño y la consideración hacia tus invitados, quienes disfrutarán de una experiencia culinaria realmente especial.

Regla 6.– El pan o los bolillos, tienen que ser de igual manera muy prácticos y que puedan manejarse con una sola mano, facilitando así su consumo en diversas situaciones, como en reuniones o comidas rápidas. Además, es esencial que ya estén servidos de mantequilla, lo que no solo agrega un sabor delicioso, sino que también contribuye a la textura suave y untuosa que complementa perfectamente cualquier platillo, mejorando la experiencia gastronómica de los comensales.

Regla 7.- No se aconseja servir una ensalada de verduras de hoja grande, a menos que se pueda preparar en el último momento, ya que nos exponemos a que pierda firmeza y se oxide, lo cual puede afectar no solo su textura, sino también su sabor y presentación. Para asegurar que los comensales disfruten de una experiencia culinaria óptima, se recomienda servir en su lugar las macedonias de hortalizas frescas que aportan color y crujido, sin olvidar las patatas fritas, que añaden un toque de sabor y contraste. Además, los mariscos o pescados acompañados de una salsa mayonesa fresca pueden realzar el plato, brindando una combinación deliciosa y atractiva que complace tanto a la vista como al paladar, convirtiendo la comida en un momento especial que invita a la conversación y disfrute entre los comensales.

Regla 8.- En cuanto a los postres, por favor tener cuidado de que no sean alimentos que ofrezcan resistencia al tenedor, como el chicle del pastelillo que se escurre y se pega en el tenedor, ya que esto puede resultar incómodo para los comensales; por lo tanto, no debe escurrir ni manchar. De acuerdo con la comida servida, es fundamental calcular la clase de postre a presentar, para asegurar que complemente la experiencia culinaria de manera armoniosa. La fruta, en su estado más fresco, las tartas ligeras y esponjosas, y las compotas de frutas ofrecen una excelente opción en términos de sabor y presentación, al mismo tiempo que aportan un toque de frescura. Por otro lado, los exquisitos merengues, con su textura aireada y dulzura sutil, son también deliciosos y pueden ser decorados para realzar la estética del plato, convirtiéndose en el cierre perfecto para una comida memorable.

Regla 9.- Ahora, el café. Más fuerte, más negro y mejor que el que es capaz de hacer y abundancia.

Regla 10.- Y, por último, algo que es muy importante. Arreglar los platos de forma que todos desaparezcan rápidamente es clave para mantener el ambiente limpio y agradable. No se preocupen si para conseguirlo necesitas movilizar a nuestra mejor amiga, a nuestro novio o marido; el trabajo en equipo siempre hace que la tarea sea más llevadera. Se tienen que ir retirando los platos sucios según vayan quedando vacíos, para evitar que se acumulen y generen una sensación de desorden. Si se cuenta con una mesita de servicio de uno o dos pisos con ruedas será magnífico, pues permite transportar los platos de manera eficiente y sin esfuerzo. De no ser así, las grandes bandejas son una excelente alternativa. Recuerda que una buena disposición y organización no solo facilita la limpieza, sino que también crea una atmósfera más relajada y acogedora para todos los presentes.

Presentación de la mesa.

Cuando es una reunión un poco más formal, normalmente se dispone de la mesa con una presentación más elaborada; por lo tanto, debemos prestar una mayor atención en el arreglo, ya que de su aspecto dependerá en gran medida parte del éxito de una comida o una cena. En este sentido, se podrá hacer gala de nuestro gran gusto, armonizando debidamente los detalles con el entorno, el menú y, por supuesto, la ocasión. Es fundamental elegir los utensilios y la vajilla adecuados, así como los manteles y decoraciones que complementen la estética de la reunión. Piensa que la presentación es un factor psicológico de gran importancia que puede influir en la percepción que los invitados tendrán sobre el evento. Por ello, hacer de la disposición de la mesa una experiencia visual espectacular es sumamente necesario. Es crucial prestar el mismo interés a la preparación y presentación del menú que al aspecto atrayente de la mesa; cada detalle cuenta y puede marcar la diferencia entre una cena que se recuerda por su excelencia y una que queda en el olvido.

Por supuesto, la presentación dependerá de aquello que se piensa ofrecer a nuestros invitados, pero hay una serie de elementos esenciales que se deben tener preparados en los armarios para cuando se presente, quizá de improviso, la ocasión de utilizarlos. Estos elementos no solo incluyen la vajilla adecuada y los cubiertos elegantes, sino también una selección de copas y vasos que se adapten a diferentes tipos de bebidas. Además, es fundamental contar con manteles y servilletas que complementen el ambiente, así como opciones decorativas que reflejen la temática de la reunión. Preparar estos accesorios con anticipación no solo facilitará el momento de recibir a los invitados, sino que también contribuirá a crear una atmósfera acogedora y bien organizada, donde cada detalle importa y se valora.

Mantelería.

La mantelería juega un papel muy importante en la presentación de la mesa, hasta el punto de que, a veces, puede constituir por sí misma todo el adorno. Esto se debe a que una hermosa mantelería puede transformar un entorno simple en un espacio elegante y acogedor, estableciendo el tono perfecto para una comida o una celebración. Además, la elección del color, el material y el diseño de los manteles y servilletas puede complementar la vajilla y los utensilios, creando una armonía visual que resalta la decoración del lugar. Sin duda, la adecuada selección de la mantelería no solo mejora la estética de la mesa, sino que también puede influir en la atmósfera y el bienestar de los comensales, convirtiendo una simple reunión en una experiencia memorable.

Un mantel de damasco o de hilo bordado será el ideal para las ocasiones especiales, ya que añade un toque de elegancia y distinción al ambiente. El mantel tiene que sobresalir unos veinte o treinta centímetros del borde de la mesa, lo que permite una presentación más atractiva y facilita el movimiento de los comensales. Es recomendable colocarlo sobre un muletón para evitar que se deslice y para proporcionar una base suave. Al doblar las servilletas, se pueden usar diversas formas creativas, como en forma de rectángulo, de romboide o incluso formando una especie de embudo sobre la copa o el vaso. Estos detalles son importantes y deben ajustarse al tamaño del plato, para situarlas junto o sobre él, dependiendo de si al empezar la comida ya está o no el primer plato servido. Todo será al gusto y necesidades del anfitrión, sin embargo, recordemos que es mejor no manipular en demasía la servilleta por higiene, ya que una buena presentación también implica mantener altos estándares de limpieza. Al final, la atención a estos detalles los comensales los toman mucho en cuenta.

Tener mucho cuidado en la conservación de nuestro mantel; cuando se plancha, el pliegue no debe marcarse, tiene que estar muy centrado y prolijo. Es fundamental asegurarse de que el mantel esté limpio y libre de manchas antes de comenzar a plancharlo, ya que cualquier imperfección puede volverse más notoria una vez que se aplique el calor. Además, usar la temperatura adecuada en la plancha, así como una superficie plana y suave, ayudará a mantener la calidad del tejido y evitar arrugas persistentes. Una vez que el mantel esté bien planchado y en su lugar, podremos disfrutar de nuestras comidas con un toque de elegancia y cuidado en nuestra mesa.

Prestar mucha atención al color de nuestro mantel: recordar el gran efecto que el color produce en le ambiente y la mente. Un predominio del rojo aportará la sensación de calidez; por el contrario, el azul sugerirá frío. Siempre checar el círculo cromático y hacer una buena elección, así como la teoría de color. También procurar no abusar de los tonos con tendencia a los rojos (cálidos) en verano y a los azules (fríos) en invierno. La mejor elección será evitar los tonos intensos en los manteles: pero el verde pálido, rosa y el amarillo resaltarán y serán los más adecuados. Recordemos que las notas alegres, brillantes, etcétera se pueden presentarse siempre por medio de otros detalles.

La vajilla.

La vajilla, como todo, debe ser cuidada esmeradamente de porcelana, ya que no se lava con agua demasiado fría, ya que podría romperse, ni tampoco demasiado caliente, ya que corre el peligro de perder el color. Es fundamental utilizar un detergente suave al momento de la limpieza para evitar rayar su superficie. Al guardarla en el armario, colocar las piezas de manera conveniente, asegurándose de mantenerlas separadas con un paño suave o papel burbuja para evitar el contacto directo y prevenir daños. Procurar que las que son de uso frecuente queden al alcance de la mano, de modo que cuando se tenga la necesidad no sea necesario remover todo y corra el peligro de roturas. Asimismo, es aconsejable evitar apilar demasiadas piezas unas sobre otras para no ejercer presión excesiva. Cuando se adquiera nueva porcelana, procurar elegir a base de dibujos sencillos y delicados, así como clásicos, que no solo embellezcan la mesa, sino que también se integren armoniosamente con el resto de la colección.

Cristalería.

Es uno de los detalles que se deben tener en cuenta al momento de organizar una mesa para una ocasión especial. Nada sustituye el efecto de una cristalería fina y resplandeciente: constituye un verdadero deleite y un placer para la mirada, incluso para el paladar, ya que cada copa refleja la luz de una manera única, creando un ambiente de elegancia y sofisticación. Sacar muchas copas y limpiarlas cuidadosamente es fundamental, porque así como en el caso de la vajilla, los cambios bruscos de temperatura no están aconsejados; es decir, se debe tener cuidado al servir bebidas frías o calientes para evitar que el vidrio se agriete. Situarlas ante los platos, a la derecha, en fila o formando un triángulo, ayuda a mantener un orden visual que además facilita su uso durante la cena. El número de copas que se debe colocar será de tres o cuatro: una para el agua, otra para el vino y otra para el champán, según la ocasión, teniendo en cuenta también que, dependiendo del menú, podría ser apropiado una copa adicional para un vino especial o un digestivo. No sobrepasar este número es crucial, ya que los tiempos en que se colocaban una fila interminable de copas ante cada comensal han pasado a la historia, y ahora se prefiere una presentación más sencilla pero igualmente sofisticada que no abrume a los invitados.

El cristal suele ser incoloro o con un leve reflejo rosado o verde, por ejemplo, lo que le otorga un aspecto elegante y atemporal. Actualmente, vuelven a utilizarse los tonos vivos en las cristalerías, presentando una amplia gama de colores que pueden realzar la decoración de una mesa. Sin embargo, siempre se va a aconsejar que no se utilice en una comida de etiqueta, ya que en esas fiestas siempre se tienen que utilizar cristalería sin adornos ni tonos para mantener la formalidad y la sobriedad que requieren tales eventos incluso como ya se ha hablado en otro post en cuestiones de vino nunca deben tener ningún tipo de tono o adorno para analizarlo correctamente. Reservar la cristalería de colores alegres para las fiestas campestres y familiares permite disfrutar de un ambiente más festivo y relajado, donde los colores pueden sumar alegría y diversión a la celebración, haciendo que cada brindis y cada comida se conviertan en momentos memorables en la compañía de seres queridos.

Cubertería.

Lo más probable es que se cuente con cubertería, o si no es así, al menos pensar adquirirla, ya que es de un elevado precio, pero siempre vale la pena a la larga, puesto que su indefinida duración la convierte en una inversión inteligente y duradera. Además, la cubertería de calidad no solo proporciona funcionalidad en la mesa, sino que también aporta un toque de elegancia y sofisticación a cualquier comida. Actualmente, no se estilan los cubiertos con muchos adornos, sino que se prefiere una línea absolutamente simple y atemporal, que pueda complementar cualquier estilo de decoración. Si se cuenta con cubiertos de plata, siempre tiene que estar muy brillante, de tal manera que pueda reflejar el rostro con toda nitidez, otorgando un aire de distinción. Para ello, se debe limpiarla cuidadosamente de vez en cuando, incluso cuando estés una temporada sin utilizarla, ya que el mantenimiento es esencial para preservar su belleza. Una vez limpia, es fundamental retirar mediante un cepillo suave el polvo que pudiera haber quedado entre sus labrados, prestando especial atención a las áreas más intrincadas, para garantizar que los cubiertos luzcan en su mejor estado cuando llegue el momento de usarlos en ocasiones especiales.

Los cubiertos siempre deben ser iguales; el único que puede ser distinto es el del postre. Colocarlos adecuadamente es fundamental para una presentación atractiva y funcional; el tenedor debe situarse a la izquierda del plato, el cuchillo con el filo hacia adentro, en la parte superior derecha, y la cuchara a la derecha, siendo esta última la que debe emplearse en primer lugar, dado que generalmente se utiliza para los primeros platos o sopas. Es importante seguir una disposición lógica, comenzando con los cubiertos que se van a utilizar primero y colocándolos de afuera hacia adentro, asegurando que cada elemento esté perfectamente alineado y con suficiente espacio para que los comensales puedan maniobrar sin dificultades. Esto no solo refleja atención al detalle, sino que también contribuye a la experiencia general del servicio, haciendo que cada comida sea un evento memorable.

Adornos.

Sobre la mesa deberán estar dispuestos todos los elementos esenciales y, es en ese momento cuando nuestra esencia aflora; así como nuestro buen gusto, esa intuición propia de cada una de nosotras en ultimar cada detalle, creando así un ambiente acogedor y único que refleje nuestra personalidad. La elección de los colores, las texturas y las formas no solo es una cuestión estética, sino también una forma de expresar nuestro estilo de vida y nuestros valores. Cada objeto, cada plato y cada servilleta deben converger en una armonía visual que invite a nuestros invitados a disfrutar de la experiencia completa.

Un adorno que siempre es muy acertado son las flores, con sus diversas formas y tonalidades que ofrecen infinidad de variaciones y posibilidades decorativas. Estas pueden ser elegidas no solo por su belleza, sino también por los significados que cada especie puede representar, creando así un ambiente único y personalizado. Todo estriba en la gracia de armonizar sus colores para lograr una composición visualmente satisfactoria; se trata de arreglar ramos con la mayor frecuencia posible para mantener la frescura y vitalidad del espacio. Es importante tener en cuenta la disposición de las flores, evitando ramos muy grandes que impidan la visibilidad entre los comensales y obstaculicen la conversación, así como la interacción social. La elección de las flores adecuadas puede transformar por completo una mesa, haciéndola más acogedora e invitante, y brindando a los invitados un sentido de alegría y confort.

El método más sencillo para formar un ramo está basado en una técnica oriental, y consiste en disponer primero tres ramas estructurales (alta, media, baja) de manera que puedan trazarse desde sus puntas unas líneas imaginarias con las cuales puedan a su vez formarse un triángulo, también imaginario. Este triángulo no solo sirve como guía visual, sino que también proporciona equilibrio y armonía al diseño final del ramo. La elección de las ramas debe ser cuidadosa, teniendo en cuenta su longitud y grosor, ya que esto influye en la estética general. A medida que se incorporan flores y otros elementos decorativos, es esencial conservar la estructura triangular, lo que permitirá que el ramo no solo se vea atractivo, sino que también mantenga su estabilidad al ser presentado en un jarrón o entregado como regalo en ocasiones especiales.

La línea central del triángulo suele situarse hacia el centro posterior del florero, aunque esta rama puede ser curva, inclinándose siempre hacia adelante para mantener el equilibrio, lo que proporciona una sensación de dinamismo y fluidez en la composición. Las ramas que forman el lado derecho e izquierdo del triángulo deben estar situados con una marcada inclinación que las lleve hacia la persona que las está colocando; cada una de las ramas deberá ser de distinto tamaño, creando así una asimétrica que atrae la mirada y enriquece la experiencia visual. Además, es recomendable considerar la textura y el color de las ramas, ya que estos elementos pueden aportar profundidad y contraste al arreglo floral, haciendo que cada elemento se destaque y contribuya al diseño general de una manera armoniosa y atractiva.

Otro elemento que también es importante son los candelabros y si se puede que sean de plata, mejor ya que aportarán un gran efecto visual y una sensación de elegancia que complementa cualquier decoración. La luz que reflejan los candelabros de plata es suave y crea un ambiente cálido, ideal para cenas y reuniones. Sin embargo, eso sí, evita los candelabros demasiado grandes, ya que podrían resultar abrumadores y desentonar con el resto de la decoración; en su lugar, opta por candelabros de tamaños medianos que se integren armoniosamente en el espacio, sin dejar de ser piezas destacadas que atraigan la atención y añadan un toque de sofisticación.

No olvides…

Como se puede observar, el recibir invitados es todo un desafío y requiere de mucho trabajo, así como cubrir cada detalle con cuidado y esmero. En este sentido, la planificación y la preparación efectiva son fundamentales para garantizar una experiencia memorable. Es importante considerar no solo la presentación de los alimentos, sino también la decoración del espacio y la ambientación adecuada. En este caso, el informarse será nuestro mejor aliado, ya que siempre existen ideas novedosas y protocolos que seguir, desde las mejores prácticas de servicio hasta las tendencias actuales en gastronomía y entretenimiento. Preparar un evento en el que los invitados se sientan cómodos y bienvenidos puede parecer una tarea ardua, pero con la debida organización y atención a los detalles, se transformará en un momento grato y especial para todos.

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